Businessman holding safe

Cada vez es más habitual encontrar en nuestros hogares pequeñas cajas fuertes que nos ayudan a mantener nuestras pertenencias a salvo. El uso de estos artilugios han dejado de estar orientadas hacia las empresas y se han extendido hacia los particulares, ofreciendo un lugar seguro lejos del alcance de extraños.

Entre los objetos más comunes que solemos guardar se encuentran el dinero, joyas, pequeños objetos de gran valor, documentos o discos duros.

A la hora de elegir un tipo de caja fuerte debemos tener en cuenta los siguientes factores: tamaño de la caja, peso, sistema de cierre, los materiales con los que está construida, el lugar y tipo de instalación.

TIPOS DE CAJAS FUERTES SEGÚN EL SISTEMA DE CIERRE

En el mercado encontramos una amplia oferta de cajas fuertes con distintos tipos de cierre. Uno de los factores más importantes de seguridad dependerá de él.

  • Cierre con llave: este sistema de cierre es el más sencillo de todos. Puede estar combinado con otro sistema de cierre.
  • Combinación mecánica: la apertura se realiza con una combinación numérica mediante una o varias ruedas.
  • Combinación electrónica: a diferencia de la anterior, el código numérico se introduce mediante un pequeño teclado colocado en la caja.
  • Llave+combinación mecánica o electrónica: combina ambos sistemas de cierre, la combinación numérica y la llave de seguridad.
  • Biométrica: el acceso a esta caja fuerte se realiza mediante la huella dactilar. Según el modelo, admite almacenar más de una huella distinta por si fuera necesario que más de una persona acceda al contenido de la caja.

TIPOS DE CAJAS FUERTES SEGÚN SU COLOCACIÓN

El lugar donde instalar la caja de seguridad y la forma de hacerlo es otro de los factores importantes que determinará el nivel de seguridad de la caja fuerte. Debemos intentar esconderla muy bien para que no la encuentren y si lo hacen que no sean capaces de llevársela.

Entre los más habituales encontramos los siguientes tipos:

Cajas de superficie o de sobremesa

Estas son las más sencillas de instalar ya que no requieren ningún tipo de obra. Simplemente se sujetan fijándose a la superficie elegida (pared o suelo). Es un sistema muy funcional para el usuario por el rápido acceso a su contenido pero también es el menos seguro.

Cajas de empotrar

Para su instalación es necesario realizar una pequeña obra que permita empotrarla en la pared o en el suelo. Son muy seguras, en caso de que el ladrón la localice y no consiga abrirla in situ, lo tendrá muy difícil para llevársela. Es el tipo de caja más habitual en oficinas y viviendas.

Cajas camufladas

Este tipo de cajas ofrecen una mayor seguridad debido a que son más difíciles de localizar. Pueden encontrarse en un lugar a simple vista como son las tomas de enchufes pasando totalmente desapercibidas.

Toda seguridad es poca cuando hablamos de mantener a salvo nuestras pertenencias. Ante la posibilidad de que alguien entre en nuestra casa deberemos elegir la caja fuerte que mejor se adapte a nuestras necesidades. Esta pequeña inversión nos permitirá estar un poco más tranquilos.

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